Aprendiendo a caerme

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Hace mucho que no me asomo por aquí, lo sé. No me siento especialmente orgullosa de ello pero hay etapas en las que cuesta más sincerarse delante de un teclado. Hoy, toca. La verdad es que llevo tiempo pensándolo, llegó el momento de compartir algo que me ocurrió hace unos meses y que, sinceramente, me emocionó. Os pongo en escena:

Estaba yo en Madrid, teníamos un desayuno junto a uno de nuestros clientes en la Torre Picasso. Empezaba a las 9,15 y eran las 9, llegaba justa, hora de entrada, el acceso lleno de gente, todos corriendo… Entonces, miré sorprendida la inmensidad de la torre, cada uno de sus pisos, su arquitectura… A veces es necesario parar, ¿no creéis? Ya os lo digo yo, sí, cuando vayas a mirar hacia arriba y no hacia el suelo…¡¡¡para!!!!

Yo no paré, así soy yo…es mi sino. Estoy acostumbrada a correr y a mirar las cosas corriendo, a no detenerme demasiado. No es una de mis virtudes, lo sé, pero decir lo contrario sería mentir. El caso es que mientras miraba hacia arriba no vi el escalón de abajo y… cual, Paco Martínez Soria, acabé en el suelo. Una caída absurda, de las malas, de las que hacen daño, de las que te fastidian el tobillo…

Allí estaba yo, con mi vestido, tirada en el suelo, llegando tarde y rodeada de gente que entraba en la torre y que acudió a mi rescate. Imaginaros que vergüenza… Así que nada, digna no…dignísima levantándome … todo está bien, decía.. Gracias, gracias… jajaja.

Entonces me ocurrió algo sorprendente. Me levanté como pude y se me acercó despacio, pausado y sonriendo un hombre de mediana edad. Probablemente sería un ‘sin techo’, por su vestimenta y aspecto. Me miró, me sonrió y me dijo:

“Pareces una chica fuerte, te caerás muchas veces y volverás a levantarte así, con una sonrisa. Pero en esta vida, amiga, no sólo hay que saber levantarse, también hay que saber caerse”. Me dio la mano, se marchó y yo me subí al ascensor pensativa… ” No sólo levantarse, también hay que saber caerse”.

Si no reflexionas, todo se queda allí… pero a mí me pareció una auténtica lección de vida. A veces las ‘bofetadas’ de la vida se ven venir y quizás sea bueno aprender a caer bien, tomar las decisiones en su momento, pensar que el fracaso no es el final… De esta forma, levantarse no será tan difícil.

El balance del día, finalmente diré que fue muy positivo… más allá del esguince que me hice 😉

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